Monsieur Verdoux

23 octubre 2008

Chaplin resume a la perfección el argumento de la película, incluyendo una reflexión sobre el personaje que él mismo interpreta: Landrú Verdoux, un insignificante empleado de banco que, habiendo perdido su empleo durante la depresión, idea un plan para casarse con solteronas viejas y asesinarlas luego a fin de quedarse con su dinero. Su esposa legítima es una paralítica, que vive en el campo con su hijo pequeño, pero que desconoce los manejos criminales de su marido. Después de haber asesinado a una de sus víctimas, regresa a su casa como haría un marido burgués al final de un día de mucho trabajo. Es una mezcla paradójica de virtud y vicio: un hombre que, cuando está podando sus rosales, evita pisar una oruga, mientras al fondo del jardín está incinerando en un horno los trozos de una de sus víctimas. El argumento está lleno de humor diabólico, una amarga sátira y una violenta crítica social.

La recepción del film de Chaplin, como fue habitual en sus últimos trabajos más complejos y personales, fue poco calurosa. Recordemos el texto de Jean Renoir sobre Monsieur Verdoux, donde establece una comparación entre Chaplin y Moliére. En una primera mitad de carrera, ambos optaban por trabajar sobre la base de los gustos actuales del público: El humor, la fábula simple como base de la historia, los conflictos entre policías y vagabundos, la infancia como única esperanza, como se ve en ‘El pibe’; son los elementos comunes a los primeros films de Chaplin. Sin embargo, ya entonces incluía en el relato reflexiones que van más allá de la simplicidad de contenido de otras películas de corte parecido. Incluso su propia vida, sus experiencias de niño, la relación con sus padres, eran objeto de reflexión para el autor. Si esto era así entonces, es lógico que Chaplin, con la madurez de la edad, una vez sus ideas sobre el mundo habían cambiado, y una serie de duras pruebas que la vida le había impuesto eran superadas, hiciera un cine distinto. Chaplin se valió entonces para hablar cara a cara con el público que tanto lo adoraba por sus grandes comedias: ‘La quimera del oro’, ‘Tiempos modernos’, etc. Un día, Chaplin escribe Monsieur Verdoux. Abandona las formas externas a las que tenía acostumbrado a su público, y se produce una gran ola de indignación: lo arrastran por los suelos. Un cambio que se produjo de forma consciente, algo que podemos comprobar en esta última serie de películas, sobre todo en ‘Candilejas’, donde la presencia autobiográfica es tan poderosa. Sin embargo, Chaplin siguió con interés la reacción del público. Así demuestra que con este cambio no trataba en ningún caso de realizar un ejercicio de autocontemplación. Como he dicho arriba, vemos una intención de comunicación más compleja, un mayor deseo de verdad, una reflexión sobre la época; algo que no terminó de gustar al público entonces, porque su mayor deseo era ver a Charlot. De todos modos, Charlie afirmó en un momento:“Creo que Monsieur Verdoux es la película más inteligente y más brillante de las que he hecho hasta ahora.”

La temática de Monsieur Verdoux está presente en el análisis del protagonista. El tema principal se eleva al final del film, una vez presentados los hechos a través del viaje del personaje a lo largo del país, retratando a una sociedad ciega, débil y sin esperanza. Verdoux dice: “Asesinar a una persona hace de uno un canalla, asesinar a millones un héroe. Las cantidades santifican, querida mía”. Sin duda, este sentimiento no podía ser aceptado con pasividad por la sociedad norteamericana de la posguerra. “Lo que Verdoux proclama es que resulta ridículo mostrarse impresionado por la amplitud de sus atrocidades, que son una simple comedia de crímenes, en comparación con los cometidos en masa y legalizados por la guerra, que el sistema adorna con galones dorados. […] Verdoux, con toda su palabrería, realiza una seria tentativa de evaluar la calidad moral de sus crímenes.”

Chaplin vivió con preocupación el progresivo alejamiento de América. Por mucho que le honre Europa, todavía se sentía profundamente herido por la manera que lo rechazó América. Da la impresión de ser un hombre que trató de ocultar una herida que jamás se curará del todo. La amarga melancolía de ‘Candilejas’ se trasladó luego a ‘Un rey en Nueva York’, generalmente mal entendido como un panfleto antiamericano. Sin embargo, para Chaplin, Norteamérica era una fantasía y una desilusión, un mundo maravilloso que puede volver a visitar, pero que nunca iba a volver a conquistar. “No soy un político. No soy un comunista. Ya lo dije en la conferencia de prensa cuando se estrenó Monsieur Verdoux: ‘He vivido en los Estados Unidos durante cuarenta años. No he comenzado todavía ninguna revolución, ni estoy planeando comenzarla, ni creo que lo haga jamás’. Eso les dije.” Es bastante lógico que Chaplin protegiera sus intereses particulares. Sin embargo, el cineasta que tenía dentro afloraba al realizar un film, donde sin duda comenzó a verter al oído de los americanos lo que más les podía irritar.

One Response to “Monsieur Verdoux”

  1. JLO Says:

    Acertadisimo comentario de este hermosos film. La escena de su muerte debe estar entre lo mas logrado de su obra por ideologia y fuerza.

    Y bue, es Chaplin. Salu2

    Cuando el arte ataque
    Cuando el arte ataque


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