27 mayo 2008

Tus sonrisas tan efímeras

que me hacés temblar,

Tus oídos tan irresistibles

que me hacés dudar.

Cristal poblado de historias,

Sos tan frágil que me hacés soñar.

Un te quiero un día

quién sabe hasta cuándo durará.

¿Quién se imagina que tus brazos

en realidad no son un alivio,

sino mi lecho de llanto y crueldad?

Tu dudosa, blanda y pura honestidad,

que a veces me da miedo pensar

hasta cuándo durará.

No pienses que te cuestiono,

es que a veces quiero verte

como a una nube volar.

Sonidos doloros que deseo callar,

pero lo que logro es soñarte más.

Palabras que deseo recordar,

pero inevitablemente soy fugaz.

Comparaciones que tendría que ignorar,

pero lo que logro es amarte aún más.

Ciertos cristales no deben

ser representados;

miedo a cosecharlos en mí,

sin embargo, mi firme,

y tal vez, ¿rencoroso?, cristal,

en soledad madurará y no repetirá;

con el fin de que luz y corazón

yo pueda entregar.

-.

Esta poesía la siento cada vez con más firmeza, y la relaciono con la frase ‘once there was a way to get back homeward’. Se me hace difícil convivir en mi casa, sin poder opinar, sin poder explicar, sin poder callarme y tampoco sin poder hablar (porque cualquiera de las dos cosas van a terminar teniendo las mismas respuestas) A veces me gustaría que no todo lo justificaran, porque cuando lo hacen no puedo diferenciar lo que no debería sentir con lo que sí.

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